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Crónica y Galería fotográfica puente de diciembre 2010

publicado a la‎(s)‎ 17 feb. 2012 10:46 por Club Taurino Calasparra   [ actualizado el 2 may. 2012 9:08 ]
Temblando nos subimos al autobús, gigante por cierto, por lo que nos decían los partes meteorológicos. Pronto nos tranquilizó el presidente, hizo públicos los pactos que en secreto  había hecho con San Pedro. Dichos pactos fueron respetados por el cielo hasta la última de las cláusulas, siempre hay alguna innegociable, y siempre está la duda de cuando nos caería encina esta sorpresa innegociable. El terreno que según avanzábamos hacia Huelva se podía ver más mojado se convirtió en marisma al llegar a Huelva, llegamos sin novedad y según horario previsto, al hotel Monte conquero. Llegamos antes de anochecer, en Huelva al estar más al oeste que Calasparra anochece más tarde, tiempo justo para descansar y después a degustar el magnífico marisco que se sirve en cualquiera de los numerosos bares de Huelva.


El domingo salimos temprano para el Rocío, temiendo  que la torrencial, pero corta lluvia que nos impedía ver más allá de treinta metros por delante del autobús, nos fastidiara la visita al Rocío, pero en el trayecto escampó, levantó la niebla. Las nubes cruzaban veloces el cielo, empujadas por un viento cálido que llevaba unas y traía otras, dejándonos ver las inundadas marismas y las bardomeras que los ríos arrastraban. El cielo volvió a interceder por nosotros y salvo algunas gotas ocasionales la lluvia no perturbó la visita en demasía. Incluso nos permitió tomar unos langostinos en las terrazas rocieras. Comida en Bollullos…del Condado (este conde debió estar forrado, hay gran cantidad de pueblos con la coletilla: “…del condado). Posteriormente visitamos Valverde del Camino, “el pueblo fantasma” no había ni dios por la calle. Gracias a la amabilidad de una señora del lugar nos pusimos en contacto con un fabricante, y el que quiso compró botas. Regresamos a Huelva y después de nuevo marisco.


El lunes amaneció todo inundado de nuevo, Concha y Sierra era el destino. Los temores al barro se disiparon rápidamente al comprobar que los caminos no estaban afectados por las copiosas lluvias caídas durante la noche, y así pudimos pasar a todos los cercados y ver los toros que tan buen sabor de boca dejaron en Calasparra. Pudimos ver a los hermanos de Pavito correr por el campo y  admirar la variedad de capas que presenta esta ganadería de puro encaste vazqueño. Gracias al Sr. Ganadero y a sus hijos, que con lo jóvenes que son están muy puestos, por la amabilidad y atención con que nos atendieron y así pudimos ver los toros de esta emblemática ganadería. Por la tarde comida en Beas y visita al belén viviente de esta localidad, o como dice el Chorri “Belén de carne y hueso”. Es un belén muy bonito, y lo que más me sorprendió es que todo eran niños.

El martes visitamos la ganadería de Cuadri, pudimos ver como se hacen las labores de campo a caballo. Y pudimos disfrutar del parlamento que embelesados recibimos por parte de D. Fernando Cuadri y respondiendo a algunas preguntas de los visitantes. Sus palabras rezuman pasión, la misma que aplica a la crianza de sus toros. Esta vez si que sufrimos el chaparrón inesperado, y nos sobrevino subidos en los tractores, hasta tuve que esconder mi cámara. Tras la comida de nuevo en “El Olivo” tarde libre, propicia para mitigar el cansancio acumulado tras un día tan emocionante.

El día de regreso era el miércoles, y con las níveas cumbres de Sierra Nevada frente a mi pienso en la gente que opinaba que cinco días eran muchos para un viaje como este…yo lo multiplicaría por dos al menos. El cansancio no es tan grande frente a las experiencias vividas durante estos días. Que me echen otro toro como este, y si tiene más cara mejor. Hasta el próximo…y que sea pronto

Por José Manuel García "Raspa"

Podéis ver un reportaje fotográfico del viaje en el siguiente enlace: Galería fotográfica.
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